La Constitución de los Estados Unidos no recoge ningún idioma como oficial, pero la gran mayoría de la gente tiene una perspectiva pesimista de idiomas que no son inglés. Una lengua en particular que tiene un estereotipo negativo es español, a pesar de que español en los Estados Unidos no es nuevo, en realidad, el español ha tenido mucha influencia y presencia desde hace siglos. Debido a esa perspectiva negativa, intentamos reprimir el uso del español o quizás forzar el uso del inglés, a cambio, las personas hispanohablantes sufren, especialmente los niños. En el video siguiente el presidente demuestra la actitud de muchos estadounidenses al uso del español y el reforzamiento de la fuerza de usar inglés.
https://www.youtube.com/watch?v=eNjcAgNu1Ac
Disuadir el uso de español en las escuelas públicas, roba a los estudiantes hispanohablantes de oportunidades iguales, aunque vivimos en una nación que presume de la abundancia de igualdad de oportunidades. Los hispanos representan cerca del 25 por ciento de la población de los estudiantes en las escuelas públicas en los Estados Unidos, y ese número sigue subiendo. Contra este hecho, seguimos rechazando el uso del español en las escuelas y ignoramos que, en realidad, estamos refrenando a los hispanohablantes. Hay un problema muy grave en la actitud que tenemos en términos de los hispanohablantes en los Estados Unidos y en el medio de este problema encontramos a los niños.
Trabajé en una escuela pública en Carolina del Norte como voluntaria por un año con los estudiantes hispanohablantes. La verdad es que he visto unas cosas comunes entre estos estudiantes durante mi tiempo. La cosa más evidente era que generalmente los estudiantes hispanohablantes son mucho más tímidos que sus compañeros anglófonos. Después de un tiempo me di cuenta de que este grupo tiende a tener un nivel de entendimiento bajo de sus compañeros. Estos dos problemas graves son debidos, en gran parte, a las prácticas específicas en las clases.
Como ya he dicho, los niños hispanos en las escuelas públicas generalmente son más callados, y no por casualidad. Después de investigar en este tema, encontré que este es un problema muy grave en la gran mayoría de estudiantes hispanohablantes en los EE.UU. Hay algunas prácticas específicas que envían mensajes tanto implícitos como explícitos que causan este comportamiento. (Kolano et al. 125). Estos mensajes están recibidos de todos lados, incluso de sus maestros, administradores y sus pares. En consecuencia, los niños son sistemáticamente silenciados. Un ejemplo de esto es la idea de “el estudiante ejemplar” que es un estudiante que está sentado, callado y que levanta la mano para hablar. Esta imagen que tienen los estudiantes hispanos refuerza la idea que los que hablan, son castigados y los que no hablan, son recompensados y así se mantienen en otros aspectos de sus vidas. Otro mensaje muy claro que reciben estos estudiantes, es que el uso de español se ve con malos ojos.
Generalmente, los maestros disuaden a los hispanohablantes de usar su lengua nativa y separan a los hispanohablantes en las clases. Lo hacen a pesar al hecho que los datos muestran que para aprender una lengua, la producción es necesario tanto como contribución, o sea, necesitan hablar tanto como escuchan. Por culpa de esta separación, los estudiantes no pueden usar su lengua nativa para tener interacciones con significado, ni usar a sus compañeros para ayudar si no entienden algo, incluso las instrucciones que no son adaptadas para sus necesidades. Estas prácticas de la clase no proveían a los estudiantes con oportunidades suficientes para la interacción y limita el desarrollo de su lenguaje ambos en español e inglés y al final causa una brecha académica entre los hispanos y los estudiantes blancos. Esta brecha, nacionalmente es muy grande, un ejemplo de esto lo encontramos en la figura que se presenta a continuación.
Figura. Fuente: U.S. Department of Education, Institute of Education Sciences, National Center for Education Statistics, National Assessment of Educational Progress (NAEP), 2009 Reading Assessment.
Se estima que de los 3.5 a 5.5 millones de estudiantes que tienen competencia restringida de inglés, aproximadamente 2/3 no están recibiendo la ayuda que necesitan para tener éxito en sus estudios (First 207). Un aspecto que contribuye a este problema es que hay una escasez de personas adecuadas para satisfacer el número de los estudiantes en las escuelas que tienen la habilidad de hablar español para enseñar efectivamente. Esa falta de recursos para los estudiantes les causa a sentirse incomprendidos y produce confusión sobre sus identidades. Esa confusión puede ser perjudicial a una edad tan joven. Juan Perea refiere a este evento como ‘Death by English’. “’Death by English’ is a death of the spirit, the slow death that occurs when one’s own identity is replaced, reconfigured, overwhelmed, or rejected by a more powerful dominant identity.” (Perea, 583). En este caso, la identidad rechazada sería su identidad como hispanohablante.
Los estudiantes hispanohablantes tienen necesidades muy únicas a otros estudiantes, y esta diferencia crea una brecha entre los estudiantes hispanohablantes y los angloparlantes que no se puede ignorar. Esa diferencia exige un cambio en las prácticas dentro de la clase de la manera de enseñar y también en nuestra actitud. Los niños son el futuro del país y no podemos impedir el éxito de los niños hispanos al ignorar los problemas que enfrentan.
Generalmente, los maestros disuaden a los hispanohablantes de usar su lengua nativa y separan a los hispanohablantes en las clases. Lo hacen a pesar al hecho que los datos muestran que para aprender una lengua, la producción es necesario tanto como contribución, o sea, necesitan hablar tanto como escuchan. Por culpa de esta separación, los estudiantes no pueden usar su lengua nativa para tener interacciones con significado, ni usar a sus compañeros para ayudar si no entienden algo, incluso las instrucciones que no son adaptadas para sus necesidades. Estas prácticas de la clase no proveían a los estudiantes con oportunidades suficientes para la interacción y limita el desarrollo de su lenguaje ambos en español e inglés y al final causa una brecha académica entre los hispanos y los estudiantes blancos. Esta brecha, nacionalmente es muy grande, un ejemplo de esto lo encontramos en la figura que se presenta a continuación.
Se estima que de los 3.5 a 5.5 millones de estudiantes que tienen competencia restringida de inglés, aproximadamente 2/3 no están recibiendo la ayuda que necesitan para tener éxito en sus estudios (First 207). Un aspecto que contribuye a este problema es que hay una escasez de personas adecuadas para satisfacer el número de los estudiantes en las escuelas que tienen la habilidad de hablar español para enseñar efectivamente. Esa falta de recursos para los estudiantes les causa a sentirse incomprendidos y produce confusión sobre sus identidades. Esa confusión puede ser perjudicial a una edad tan joven. Juan Perea refiere a este evento como ‘Death by English’. “’Death by English’ is a death of the spirit, the slow death that occurs when one’s own identity is replaced, reconfigured, overwhelmed, or rejected by a more powerful dominant identity.” (Perea, 583). En este caso, la identidad rechazada sería su identidad como hispanohablante.
Los estudiantes hispanohablantes tienen necesidades muy únicas a otros estudiantes, y esta diferencia crea una brecha entre los estudiantes hispanohablantes y los angloparlantes que no se puede ignorar. Esa diferencia exige un cambio en las prácticas dentro de la clase de la manera de enseñar y también en nuestra actitud. Los niños son el futuro del país y no podemos impedir el éxito de los niños hispanos al ignorar los problemas que enfrentan.
Referencias Bibliográficas:
First, Joan M. “Immigrant Students in U.S. Public Schools: Challenges with Solutions.” The Phi Delta Kappan, vol. 70, no. 3, 1988, pp. 205–210.
Kolano, Lan Quach, Elizabeth R. Lewis, and Scott Kissau. "Little by Little: Classroom Practices that can Silence Latino Kindergartners." CATESOL Journal, vol. 23 no.1, 2012, pp. 110-131. www.eric.ed.gov/?id=EJ1112017. Accessed 23 de enero, 2018.
Perea, Juan E. “Death by English.” A Critical Reader: The Latino/a Condition, edited by Richard Delgado, Jean Stefancic, New York University Press, 1998, pp. 583-595.
First, Joan M. “Immigrant Students in U.S. Public Schools: Challenges with Solutions.” The Phi Delta Kappan, vol. 70, no. 3, 1988, pp. 205–210.
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Perea, Juan E. “Death by English.” A Critical Reader: The Latino/a Condition, edited by Richard Delgado, Jean Stefancic, New York University Press, 1998, pp. 583-595.